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lunes, 24 de diciembre de 2012

La presa más antigua de Mérida



Twitter: @javiermayorca

Sioly María Torres Zambrano es la presa más antigua de la cárcel de Mérida. Fue detenida en abril de 2004 por el homicidio de Jesús Antonio Guerrero López, un dirigente agrario ligado al oficialismo.
En este caso, la discusión no es si Torres mató o no a Guerrero. Efectivamente, la ingeniera hizo el disparo que finalizó con la vida del hombre en la hacienda San Miguel, ubicada en Santa Elena de Arenales, cuando era invadida por una turba en la que él participaba.
Sioly Torres permanece en la càrcel de Mérida
La finca pertenecía a Alejo Torres Vielma, papá de la rea. Este hombre fue noticia en 1998 cuando fue secuestrado y luego “vendido” al Ejército de Liberación Nacional. Su hijo, y hermano de Sioly, Luis Orfanelli Torres, negoció un intercambio con los guerrilleros para que él fuese el rehén en vez del patriarca, que en ese momento tenía 79 años de edad. Una vez en libertad, éste pudo buscar el dinero para pagar el rescate. Mientras esto ocurría otros miembros de “organizaciones campesinas” auspiciadas por el IAN (actual INTI) se apropiaron de una finca suya en Santa Bárbara del Zulia.
Sioly Torres, desde luego, no es una de las consentidas del Gobierno. En eso se parece a la jueza María Afiuni. Sólo que su calvario ha sido más prolongado. Con ella, dura lex. Para ella, la justicia revolucionaria con su peor cara. Lejos, por ejemplo, de los mimos dedicados a Rosita.
Cuando Torres mató a Guerrero la finca era “custodiada” por agentes de la policía regional que más parecían proteger a los propios invasores. Luego de disparar con la escopeta, la mujer fue desarmada por los uniformados y quedó a merced de los acompañantes del líder agrario, quienes le dieron una golpiza y casi la matan.
Para el momento en que la presentan, el tribunal tuvo que constituirse en una clínica de El Vigía. Los abogados pidieron la postergación del acto, pero la animosidad contra la mujer era tal que en ese mismo momento ordenaron recluirla en el penal merideño. El juez que lo hizo anteriormente había sido abogado de la Contraloría regional, y no tenía los cinco años necesarios para ejercer como titular de un juzgado.
Obviamente, ante todos estos problemas la finca dejó de producir y el Gobierno ejecutó la expropiación.
Torres fue sentenciada a 16 años de prisión por homicidio intencional, porte ilícito de arma de fuego y resistencia a la autoridad junto a otras cuatro personas que la acompañaban. Este año cumplió formalmente la mitad de la pena. Pero en realidad lo que cuenta es su penuria. Su padre murió por el efecto postraumático de aquel secuestro. La finca que ocasionó su lucha es ahora propiedad comunal. En el encierro, la mujer de 48 años de edad ha intentado quitarse la vida, lo último que le queda.

Breves

*Una de las últimas decisiones tomadas por el presidente Chávez antes de salir a Cuba para su nuevo tratamiento oncológico fue traspasar la adscripción del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin, antigua Disip) del Ministerio de Relaciones Interiores a la Vicepresidencia Ejecutiva, con lo que formalmente se le confiere al “hombre fuerte” del Gobierno Nicolás Maduro, y a su ala procubana, la toma de decisiones relativas a este cuerpo armado. El Sebin venía de finalizar un período de cuatro años de reestructuración.

*La pérdida de dos fusiles AK-103 de la Guardia Nacional en el puesto del Ministerio del Ambiente en Santa María del Orinoco, el 13 de noviembre, desató una furiosa búsqueda en la que se ha documentado el ejercicio de torturas a por lo menos tres de los diez imputados. Uno de ellos, empleado del referido ministerio, fue violado con un palo de escoba y no puede caminar. Permanece en una clínica de Puerto Ayacucho. La Fiscalía, muy diligente para investigar casos como el de la muerte de Jorge Rodríguez padre, en esta oportunidad ni siquiera se ha dado por enterada.

*Acaba de salir en las librerías de EE UU y del Reino Unido el relato de un irlandés Paul Keeny, sobre su estadía en una cárcel venezolana. La obra The Cocaine Diaries denuncia entre otras cosas que el autor fue ultrajado por efectivos de la Guardia Nacional adscritos al Destacamento 53 del aeropuerto de Maiquetía, durante la noche inmediatamente posterior a su detención por el tráfico de seis kilos de cocaína en 2008. También hace una detallada relación de sus días en la prisión de Los Teques, hasta que obtuvo una medida cautelar y huyó del país.

*El líder de la banda de secuestradores más activa de Caracas, José Suárez, alias el Penco, fue detenido en enero de 2011 junto a su “amigo”, el oficial de Polivargas Edgar Toledo, sobrino del alcalde de ese municipio Alexis Toledo, buscado por desaparición forzada de personas, abuso de autoridad y otras menudencias. Suárez tenía una orden de captura por homicidio. Sin embargo quedó en libertad de manera inexplicable para luego protagonizar más de 80 plagios en toda el Area Metropolitana. Hasta que se enfrentó a una comisión de las policías municipales de Sucre y Chacao. El tiroteo del lunes 10 de diciembre en el que lo mataron dejó más de un millón de bolívares en pérdidas para todos los vecinos de Los Palos Grandes. Su último botín.